Te amo, Señor, porque eres infinitamente amable. Quiero amarte con toda mi inteligencia, con toda mi voluntad, con todo mi corazón y con todas mis fuerzas. Quiero amarte como tú me amaste, con un amor hecho de esfuerzo y entrega. Te ofrezco esta meditación como una manifestación de mi amor. Quédate conmigo durante la meditación y durante toda mi jornada.
Confío en tí, Señor. Sé que miles de personas confían en otras cosas como dinero, prestigio, posición social, sus propias cualidades.... Pero yo confío únicamente en ti. Sé que nunca me vas a fallar y que siempre eres fiel. Espero en ti para la salvación de mi alma y que me darás todo lo necesario para alcanzar la vida eterna.
Señor, creo que tu estás aquí, dentro de mí. No te veo, ni te oigo, ni te siento, pero creo que sí estás realmente aquí. No hay ningún rincón de mi cuerpo o de mi alma escondido para ti, pues tu me penetras totalmente con la luz de tu inteligencia. Creo todo lo que tu me enseñas por medio de tu Palabra y por medio de la santa Iglesia Católica.
Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, a través del Amor del Espíritu Santo, y con la intercesión de la Madre María, vengo humildemente ante ti. Te confieso mis pecados, siento mucho de haberte ofendido, y confieso mi culpa.
Señor, límpiame de mis iniquidades, límpiame de mi pecado, si tu cuentas nuestras iniquidades quien podría soportarlo?, pero tu eres despacioso a la ira, eres amable y misericordioso, rico en compasión. Ten misericordia de mí.
Humildemente te pido permiso para utilizar este cuerpo, esta mente, y esta alma con sus facultades, memoria, voluntad y entendimiento. Pido que tu me ayudes a hacer todo de acuerdo con tu Santa Voluntad. Pido tu consejo y tu guía, te consulto por adelantado sobre todas las cosas que voy a hacer.
También pido tu permiso para dirigirme hacia todos los Espíritus Divinos, todos los ángeles, los Santos, y todas las almas para la mas grande Gloria de tu Reino.