Oración De San Francisco De Asís A La Santísima Trinidad
Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas. Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo. Tú eres rey omnipotente, tú eres Padre santo, Rey del cielo y de la tierra. Tú eres trino y uno, Señor Dios, todo bien. Tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor Dios, vivo y verdadero. Tú eres caridad y amor, tú eres sabiduría. Tú eres humildad, tú eres paciencia, tú eres seguridad. Tú eres quietud, tú eres gozo y alegría. Tú eres justicia y templanza. Tú eres todas nuestras riquezas a satisfacción. Tú eres hermosura, tú eres mansedumbre. Tú eres protector, tú eres custodio y defensor. Tú eres fortaleza, tú eres refrigerio. Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra. Tú eres la gran dulzura nuestra. Tú eres la vida eterna nuestra, grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso salvador.
Oh, Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma, apiadaos de mis miserias, sacadme del error y concededme el perdón de mis faltas.
Oh, Espíritu del Padre y del Hijo, haced con vuestra gracia que pueda siempre decir de todo corazón: "¡Hágase Señor tu santa voluntad!"
Espíritu de Sabiduría, reinad en todos mis pensamientos, palabras y obras, desde ahora hasta la hora de mi muerte.
Espíritu de Entendimiento; iluminadme y enseñadme.
Espíritu de Consejo; suplid mi falta de experiencia.
Espíritu de Ciencia; libradme de mi ignorancia.
Espíritu de Fortaleza; hacedme fuerte en el servicio de Dios; dadme valor para proceder en todo con bondad y benevolencia, con dulzura y fidelidad, con paciencia y amor, con alegría y magnanimidad.
Espíritu de Piedad; hacedme íntimo en mis relaciones con Dios.
Espíritu de Temor de Dios; líbrame de todo mal.
Espíritu de Paz; dadme vuestra Paz.
Espíritu de Santidad, adornad con las celestiales virtudes de pureza el templo de mi alma y preservadla de la mancha del pecado.
Ven, Espíritu Santo, Y envía desde el Cielo, Un rayo de tu luz, Ven, Padre de los pobres, Ven a darnos tus dones, Ven a darnos tu luz.
Consolador lleno de bondad, Dulce huésped del alma, Suave alivio para el hombre, Descanso en el trabajo, Templanza en las pasiones, Alegría en nuestro llanto.
Penetra con tu santa luz, En lo más íntimo, Del corazón de tus fieles, Sin tu ayuda divina, No hay nada en el hombre, Nada que sea inocente.