Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu corazón oh María Descienda sobre todos los hombres.
Nosotros te amamos con todo nuestro ser. Pon en nuestro corazón el amor verdadero, para que asi tengamos un deseo continuo de Ti.
Oh María de corazón dulce y humilde, acuerdate de nosotros cuando estemos en pecado. Por medio de tu Corazón inmaculado y materno, concédenos ser curados de toda enfermedad espiritual y física.
Haz que siempre podamos ver la bondad de tu corazón maternal y podamos convertirnos por tu llama de amor.
Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido abandonado de ti.
Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las virgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a presentarme delante de ti. No desprecies, oh Madre del Verbo, mis humildes súplicas; antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.
Amorosísima y tierna Madre mía. En quien he puesto toda mi confianza no se con que voces pedirte, me alcances del Sagrado Corazón las gracias que solicito.
Yo apuro mi mente y en ella no encuentro frases que interrumpan mi dolor.
He llorado Señora, pero mis lágrimas carecen de elocuencia, he suplicado mucho, mucho pero mi aliento corrompido en la maldad, tal vez no llegará a tus pies. María dulce Madre, tú que conoces el lenguaje de tus hijos, traduce el mío balbuciente y torpe; aclara mi humilde petición y se tú quien me interprete para con Jesús: Dile que no se hablar, que mi lengua de mortal sólo vierte frases en el idioma de los hombres.
Haz Señora que fije sus divinos ojos en esta alma pobre que expira en el dolor. Pídele y ruégale que corone mis deseos, que favorezca mis peticiones y que escuche esta oración en memoria de sus agonías. Y aunque el nada me conceda ¿Tú me desampararas Madre mía?, ¿Quedaran sin ser escuchadas las suplicas que hoy te hago? En fin Señora, si no encuentro remedio a mis congojas, tú pediste y no me conviene, que se haga tú santísima voluntad. Son las amarguras, que por mis culpas merezco. Amén.
Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí y por el mundo entero.(3 veces)