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Novena - Virgen De Guadalupe (Juan Pablo II)
La narración de las apariciones corresponde al documento llamado Nican Mopohua, que es la narración hecha por Antonio Valeriano, escrita en idioma nahuatl poco tiempo de las apariciones. Fue traducida al español por el Hno. Luis Lasso de la Vega.
DIA PRIMERO -
Homilía de Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe (Enero 27 de 1979)
¡Salve, María! Cuán profundo es mi gozo por que los primeros pasos de mi peregrinaje como Sucesor de Pablo VI y de Juan Pablo I, me traen precisamente aquí. Me traen a Ti, Maria en este Santuario del pueblo de toda América Latina, en el que desde hace tantos siglos se ha manifestado tu maternidad.
¡Salve, María!! Pronuncio con inmenso amor y reverencia estas palabras, tan sencillas y a la vez tan maravillosas. Nadie podrá saludarte nunca de un modo mas estupendo que como lo hizo un día el Arcángel en el momento de la Anunciación. Dios te salve, María, llena de gracia el Señor esta contigo".
Repito estas palabras que tantos corazones y tantos labios pronuncian en todo el mundo. Nosotros aquí presentes las repetimos juntos, conscientes de que éstas son las palabras con las que Dios mismo, a través de su mensajero te ha saludado, la Mujer prometida en el Edén, y desde la eternidad elegida como Madre del Verbo, Madre de la Divina Sabiduría, Madre del Hijo de Dios.
¡Salve, Madre de Dios! Tu Hijo Jesucristo es nuestro Redentor y Señor. Es nuestro Maestro. Todos nosotros aquí reunidos somos discípulos.
Oración
Bendito seas, Padre Señor del Universo, que en tu inmensa piedad nos enviaste a la Madre de tu Hijo para llamarnos a la fe y hacernos entrar en tu pueblo santo; conserva y aumenta nuestra fe y atrae a todos los pueblos a la fe verdadera. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de l a Santísima Viren María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide la gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
La Imagen de la Virgen, Los colores: Su túnica es de color rojo pálido, el color de la sangre derramada en los sacrificios. Era el color de Huitzilopochtli – El Sol - el dios que da y preserva la vida y que se alimentaba del precioso líquido de la sangre viva. El rojo era también el color del oriente, donde el sol sale victorioso después de haber muerto durante la noche.
DIA SEGUNDO -
Primera Aparición
El sábado 9 de Diciembre de 1531, muy de madrugada, Juan Diego, un indígena cristiano de mediana edad, iba de camino para participar en una misa en Tlatetolco. Juan oyó un a música muy hermosa. Creía que estaba soñando o que estaba en el paraíso.
Se detuvo, miró a su alrededor y trato de descubrir de dónde venía esa música Oyó una voz muy suave que decía: "Juanito, Juan Dieguito". Sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, empezó a caminar en dirección hacia la voz.
Cuando llegó a la cumbre del cerro, vio a una señora radiante de belleza. Su vestido brillaba como el sol y su cara tenia una expresión de amor y de compasión Ella le dijo "Juanito el más pequeño de mis hijos, ¿A dónde vas?" El contestó: "Señora y Niña mía, tengoque ir a tu casa de Tlatelolco a escuchar las cosas divinas que nos dan y enseñan nuestros sacerdotes, delegados de Nuestro Señor".
Ella entonces le habló y le hizo saber su voluntad: "Sabe y entiende tú, el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del Verdadero Dios por quien se vive, del Creador, del cielo y de la tierra.
Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy tu piadosa madre. A ti, a todos los que están contigo, a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me amen, que me invoquen, me busquen y en mi confíen. Escucharé sus lamentos y remediaré todas sus miserias, penas y dolores.
Y para realizar lo que mi clemencia pretende, ve al palacio del obispo y dile que yo te envío para manifestarle lo que tanto deseo, que aquí en este sitio al pie del cerrillo, me edifique un templo".
Inmediatamente él hizo una reverencia y le dijo: "Niña mía, yo estoy de camino para cumplir tu mandato.
Juan Diego fue apresuradamente al palacio del obispo. Después de una larga espera, pudo ver al obispo y le dio el mensaje de la Señora. El obispo lo recibió con bondad, pero le dijo que regresara otro día cuando pudiera oír con más tiempo toda la historia, desde el principio hasta el fin. Juan Diego se alejó con gran tristeza por que había fracasado en su misión.
Oración
Bendito seas, Señor del Universo, por que has querido revelar tu mensaje a los humildes, a los que son tenidos por insignificantes y despreciables. Ayúdame a ser como el Beato Juan Diego un(a) embajador(a) tuyo(a) muy digno(a) de confianza, para llevar a todos mis hermanos tu mensaje de amor y de paz. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
El color predominante en la imagen es el azul-verde del manto. Este era el color de Ometéotl, madre-padre de los dioses, el origen de todas las fuerzas naturales y de todo lo que existía. Era el color de la realeza de los dioses y su uso se reservaba para las divinidades y los reyes.
DIA TERCERO -
Segunda Aparición
Juan Diego subió directamente a la cumbre del cerrillo donde había hablado con la Señora y al verla dijo: "Niña mía, fui a donde tú me enviaste a cumplir tu mandato. Fue con mucha dificultad que entré en el cuarto del obispo. Le di tu mensaje, tal como tú me lo dijiste Me recibió benignamente y me oyó con atención, pero no tuvo por cierto lo que le dije. Me dijo que regresara y me oiría con más calma.
Niña mía, comprendí perfectamente por el modo como respondió que él cree que esto quizá es una invención mía. Por lo cual, te ruego que confíes tu misión a otra persona de los importantes, que sea bien conocida, respetada y estimada para que le crean.
Bien sabes que yo soy un hombrecillo, soy gente menuda, soy un cordel, una escalerilla de tablas, un montón de hojas secas. No soy nada. Me has mandado a ir a lugares donde no pertenezco. Perdóname que te cause gran pesadumbre y caiga en tu enojo, Niña y Dueña mía".
La Señora le contestó: "Oye, hijo mío, el más pequeño de mis hijos, ten entendido que tengo muchos servidores y mensajeros a quienes a quienes puedo confiarles este mensaje, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes que con tu mediación se cumpla mi voluntad. Mucho te ruego, hijito mío, el más pequeño de mis hijos, y con rigor te mando que otra vez vayas mañana a ver al obispo. Salúdalo de mi parte y dale a conocer mi voluntad, que él tiene que poner por obra el templo que le pido. Y otra vez dile que yo en persona, la Siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, te envía".
Oración
Bendito seas, Señor del Universo, porque hiciste surgir a la Madre de tu Hijo como el sol sobre los montes para iluminar a tu Iglesia en el Continente Americano. Te suplico que todos abramos nuestros corazones para recibir tu mensaje, para que seamos instrumentos de tu amor y que reinen: la justicia y la paz en el mundo y en especial en nuestra patria. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
DIA CUARTO -
Entrevista con el Señor Obispo
Al día siguiente, Juan Diego salió de su casa para Tlatelolco y fue al palacio del obispo. Una vez más, con gran dificultad, pudo obtener una audiencia con el obispo. Esta vez el obispo le hizo muchas preguntas- donde vivía, cómo rea, etc.-, y él refirió todo perfectamente al obispo.
A pesar de que le explicó con precisión la figura de Ella y cuanto él había admirado, sin embargo, el obispo no le dio crédito y le dijo que su palabra no era suficiente prueba, que era muy necesaria una señal para creer que era realmente la Señora del cielo quien lo enviaba.
Sin titubear, Juan Diego respondió: "Señor mira cuál ha de ser la señal que pides, que luego iré a pedírsela a la Señora del cielo que me envió acá".
Viendo el obispo que ratificaba todo sin dudar ni retractar nada le despidió. Mandó inmediatamente a unos criados a que lo siguieran y vieran a donde iba y con quien hablaba. Salieron a seguirlo.
Fue directamente a la colina del Tepeyac, pero cuando llegó allí, le perdieron de vista. Trataron de encontrarlo, y por más que lo buscaron no lo vieron. Así es que regresaron al obispo cansados y enojados. Le suplicaron al obispo que no le creyera porque evidentemente no más forjaba todas esas historias.
Oración
Bendito seas, Señor del universo, porque quisiste que se construyera un Templo en honor de la Madre de tu Hijo; bendice nuestra parroquia y nuestra diócesis y haz que quienes las presiden sean verdaderos pastores y que todos seamos verdaderos templos tuyos. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amen!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
Las estrellas que cubren su manto recuerdan la "guerra de las estrellas" y de la luna contra Coatlicue, la madre Tierra. A Huitzlopochtli, el dios sol, hijo nacido virginalmente de Coatlicue, le ofrecían los aztecas sacrificios sangrientos, para que conservara su vigor en la lucha contra la luna y las estrellas, poderes de las tinieblas.
DIA QUINTO -
Tercera Aparición
Juan Diego estaba con la Santísima Virgen, dándole la respuesta que traía del señor obispo. Al oírla, la Señora le dijo: "Esta bien, hijito mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido: con esto te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará; y sábete, hijito mío, que yo pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mi has emprendido: ea, vete ahora, que mañana aquí te aguardo."
Al día siguiente, cuando Juan Diego tenía que volver a buscar la señal para ser creído, no volvió. Cuando llego a su casa, a un tío que tenía, llamado Juan Bernardino, le había dado una enfermedad y estaba muy grave.
Juan Diego inútilmente se pasó el día buscando un médico que atendiera a su tío. Al no encontrarlo, iría a Tlatelolco para traer uno de los sacerdotes que oyera se confesión y lo preparara para morir, porque era casi seguro que estaba casi a punto de morir.
Oración
Bendito seas, Señor del Universo, porque has constituido a la Madre de tu Hijo en Madre piadosa y protectora de todos los que invoquen y en ella confíen; haz que todos cuantos acudimos a Ella en nuestras necesidades, encontremos la ternura, auxilio y defensa prometidos. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
DIA SEXTO -
Cuarta Aparición
Muy de madrugada, el martes 12 de diciembre de 1531, Juan Diego salió de su casa para Tlatelolco a llamar al sacerdote. Cuando venía llegando al camino que sale junto a la ladera del cerrito de Tepeyac, pensó que era mejor no detenerse por que la Señora podría verlo y atrasarlo. No quería causarle enojo ni disgusto, pero tenía que apresurarse a llamar al sacerdote para su tío.
Cuando iba por otro lado del cerrito, a fin de no encontrársela, vio que la Señora venia bajando de la cumbre del cerrito y le salía a su encuentro diciéndole: ¿Qué hay hijo mío el más pequeño? ¿A dónde vas?
El se apenó, pero se inclinó delante de Ella y le saludó diciéndole: "niña mía, la más pequeña de mis hijas. Señora, ojala estés contenta. Voy a causarte aflicción. Sabe niña mía, que está muy malo un pobre siervo tuyo, mi tío. Ahora voy presuroso a tu casa de México a llamar a uno de los sacerdotes amados del Señor, que vaya a confesarlo y disponerlo. Pero si voy a hacerlo, volveré luego otra vez aquí, para ir a llevar tu mensaje, Señora y Niña mía, perdóname, tenme por ahora paciencia; no te engaño, Hija mía, la más pequeña; mañana vendré a toda prisa".
La Virgen respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y te aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿No estas por ventura en mi regazo? ¿Qué más has de menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá de ella; está seguro que ya sanó".
Cuando Juan Diego oyó estas palabras de la Señora del Cielo, se consoló mucho y quedó contento La Señora del Cielo ordenó luego que subiera a la cumbre del cerrito, donde hallaría diferentes flores. Le mandó que las cortara, las recogiera y se las trajera.
El Obedeció inmediatamente y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho que hubieran brotado tantas y variadas exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan. Eran muy fragantes y estaban llenas de rocío. Luego empezó a cortarlas, las juntó todas y las echó en si tilma.
Bajó inmediatamente y se las trajo a la Señora del Cielo. Ella las cogió en su mano otra vez se las echó en su tilma. Entonces ella le dijo: "Hijo mío el mas pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y la señal que llevarás al obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.
Rigurosamente te ordeno que sólo delante del obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás bien todo; dirás que te mandé subir a la cumbre del cerrito, que fuerzas a contar flores y todo lo que viste y admiraste, para que puedas inducir al prelado a que dé su ayuda, con objeto de que se haga y erija el templo que he pedido.
Oración
Bendito seas, Señor del Universo, porque transformaste la aridez del cerro del Tepeyac en un jardín florido y perfumado por la presencia de la Madre de tu Hijo; Transforma nuestros pueblos del Continente Americano, por medio de Ella, en un plantío fecundo de verdaderos cristianos Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen Maria de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
DIA SEPTIMO -
Nueva Entrevista con el Señor Obispo
Después que la Señora del Cielo le dio su consejo, Juan Diego se puso en camino hacia la casa del obispo. Iba ya contento y seguro de salir bien y que esta vez sería creído sin dificultad.
Al llegar al palacio del obispo, le salieron a su encuentro los criados del prelado. Les rogó que le dijeran que deseaba verle, pero ninguno de ellos quiso oírle. Actuaban como si él no estuviera ahí, pero al ver que no se retiraba decidieron que era mejor informar al obispo.
Pronto comenzó a espaciarse la fragancia de las rosas y los criados también pudieron echar unas miradas a las que tría consigo. Se sorprendieron al ver que eran rosas de varias clases y de gran belleza, y al principio trataron de quitárselas, pero él las apretaba aun más.
Fueron luego a decirle al señor obispo lo que habían visto y que el indio que tantas veces había venido lo esperaba. El hacia mucho que aguardaba y quería verle.
Oración
Bendito seas, Señor del Universo, por que has querido que la Madre de tu Hijo sea también verdadera y tierna Madre de tu Iglesia. Haz que todos los bautizados seamos de verdad sus hijos amados y bendice el esfuerzo que hacemos para una Nueva Evangelización. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
DIA OCTAVO -
Manifestación de la Virgen
El obispo se sintió movido por que percibió la señal que él había solicitado. Inmediatamente ordeno que Juan Diego viniera a su estudio. Tan pronto como el indio entró, hizo su reverencia al obispo empezó a relatar de nuevo todo lo que él había visto y admirado, y también su mensaje.
Juan Diego dijo al Señor Obispo: "Señor, hice lo que me ordenaste, fui a decirle a mi ama, la Señora del Cielo, Santa María, preciosa Madre de Dios, que pedías una señal para poder creerme que le has de hacer el templo donde Ella te pide que lo erijas.
Además yo le dije que te había dado mi palabra de traerte alguna señal y prueba de su voluntad. Condescendió a tu recado y acogió a tu recado y acogió benignamente lo que pides, señal y prueba para que se cumpla su voluntad.
Hoy muy temprano, otra vez me mandó que viniera a verte. Le pedí la señal para que me creyeras, según me había dicho que me la daría. Al punto lo cumplió.
Me despachó a la cumbre del cerrito, donde yo la vi antes, a cortar varias rosas de Castilla, Después que fui a cortarlas, las traje abajo. Ella las escogió entre sus manos y de nuevo las echo en mi tilma, para que te las trajera todas a ti en persona y te las diera.
Aunque yo sabía bien que la cumbre del cerrito no es lugar en que se den flores porque solo hay muchas rocas, abrojos, espinas, nopales y mezquites, no por esto dudé. Cuando fui llegando a la cumbre del cerrito, vi que estaba en el paraíso, en medio de todas las variadas y exquisitas rosas de Castilla, brillantes de rocío.
Ella me dijo porqué te las había de entregar. Asi lo hago para que en ellas veas la señal que pides y cumplas su voluntad; y también para que creas la verdad de mis palabras y de mi mensaje. Helas aquí; recíbelas!
Cuando desenvolvió su tilma, todas las rosas se esparcieron por el suelo y la preciosa imagen de la siempre Virgen María Madre de Dios, se dibujó y apareció en la tilma en presencia del obispo y sus criados El obispo y sus criados, al ver la imagen en la tilma, se arrodillaron, la admiraron y mostraron, por sus acciones, que verdaderamente la veían con la mente y el corazón.
La imagen, la cual ha desafiado el pasar de los años y a los científicos, hoy día es igual de hermosa como lo fue el 12 de diciembre de 1531. La misma tilma hoy está en su templo del Tepeyac, llamado Guadalupe.
Oración
Bendito seas, Señor de Universo, porque quisiste que la Madre de tu Hijo imprimiera su imagen en la tilma de Juan Diego y se hiciera mestiza como nosotros. Te ruego que pueda copiaren mi corazón sus virtudes y su amor hacia los pobres y necesitados. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
El cinturón negro que ella lleva en la cintura era en las costumbres indígenas la señal de que la mujer estaba esperando un niño. La Virgen de Guadalupe es así la única aparición en que la Virgen apareciera embarazada y por ello ha sido tomada como patrona de la campaña para la defensa del niño que aún no ha nacido.
DIA NOVENO -
Mensaje Del Papa Pablo VI (Octubre de 1970)
La devoción a la Virgen Santísima de Guadalupe debe ser para todos nosotros una constante y particular exigencia de auténtica renovación cristiana. La corona que ella espera de nosotros no es tanto una corona material, sino una preciosa corona espiritual, formada por un profundo amor a Cristo y por un sincero amor a todos los hombres: Los dos mandamientos que resumen el mensaje evangélico. La misma Virgen Santísima son su ejemplo nos guía en estos dos caminos.
En primer lugar, pide que hagamos de Cristo el centro y la cumbre de toda nuestra vida cristiana. Ella misma se oculta, con suprema humildad, para que la figura de su Hijo aparezca a los hombres con todo su incomparable fulgor.
Pero además, y precisamente porque amaba tan entrañablemente a Cristo, nuestra Madre cumplió cabalmente ese segundo mandamiento que debe ser la norma de todas las relaciones humanas: el amor al prójimo. ¡Querella y delicada intervención de María en las bodas de Caná, cuando mueve a su Hijo a realizar el primer milagro de convertir el agua en vino, solo para ayudar a aquellos jóvenes esposos!
Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable y justamente remunerado; no puede quedar insensible mientras las nuevas generaciones no encuentren el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones, y mientras una parte de la humanidad siga estando marginada de las ventajas de la civilización y del progreso.
Por este motivo, en esta fiesta tan señalada, los exhortamos de todo corazón a dar a su vida cristiana un marcado sentido social, que los haga estar en primera línea en todos los esfuerzos para el progreso y en todas las iniciativas para mejorar la situación de los que sufren necesidad.
Vean en cada hombre o mujer un hermano, y en cada hermano a Cristo, de manera que el Amor a Dios y el amor al prójimo se unan en un mismo amor, vivo y operante, que es lo único que puede redimir las miserias del mundo, renovándolo en su raíz más honda: el corazón del hombre.
Oración
Bendito seas, Señor de Universo, porque quisiste que la Madre de tu hijo fuera el refugio de los pecadores, la salud de los enfermos, el auxilio de los cristianos y la puerta del cielo Haz que a imitación de María ayudemos a nuestros hermanos para sanar sus dolencias, solucionar sus problemas y satisfacer sus necesidades y así podamos un día encontrarnos todos en la gloria. Concédeme la gracia que humilde y confiadamente te suplico por la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Amén!
(Se pide una gracia que se desea alcanzar) (Se reza Tres Avemarías)
Símbolos que acompañan a la imagen
El ángel que sostiene a la Señora era significativo, ya que sólo los reyes y los representantes de los dioses podían ser cargados por otros, era signo de gran eminencia y, por lo tanto, era también una señal de que empezaba una nueva era. Los rayos del sol que surgen detrás de la imagen siendo el dios Sol el principal en el panteón de los indígenas, es significativo que ella oculta el sol pero no lo extingue.
La luna en cuarto creciente sobre que la Señora está parada tiene un significado ya que era el símbolo de Quetzalcoatl, cuyo regreso esperaban los indígenas. El estar parada la Virgen en la luna significa para los nativos que la era de Quetzalcoatl ha pasado definitivamente y aparece una nueva divinidad.
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Comentarios
Re: Novena - Virgen De Guadalupe (Juan Pablo II)
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Oraciones Católicas
el jue 25 ene 2007 22:59 PST | Link permanente
Gracias Señora por siempre estar con nosotros
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