Ver artículo  Novena A Los Angeles (Para Pedir Una Gracia)
 

Novena A Los Angeles (Para Pedir Una Gracia)


 

Introducción:


Los Ángeles son compañeros de camino, protectores e intercesores.
A ellos recurrimos en caso de peligro, en momentos de angustia y desolación, cuando nos sentimos tristes por problemas económicos, familiares, y de salud.  Ellos nos brindan gran ayuda y por estar tan cerca de Dios nos transmiten la paz y la serenidad que Él ofrece a todos sus hijos e hijas.

 

Antes de iniciar la novena, renovamos nuestra confianza en Dios, la certeza de que Él nos escucha y que a través de sus Santos Ángeles nos mostrará su querer. Nos disponemos a acoger su voluntad, y si él lo considera oportuno nos dará lo que con esta novena queremos pedirle. Hacemos un momento de silencio, presentándole a Dios por intercesión de sus Ángeles nuestras necesidades.

 


 

Oración Inicial: (para comenzar cada día)


Ángel Santo, amado por Dios, que por divina disposición, me has tomado bajo tu protección desde el primer instante de mi vida, jamás has dejado de defenderme, de iluminarme y de guiarme. Te venero y te amo como protector, me coloco bajo tu protección y confío profundamente en tu compañía.


Te pido, por el amor de Jesucristo que escuches mis súplicas y las lleves con amor ante Dios, condúceme por el camino seguro cuando mis pasos se desvíen, enséñame, cuando necesite orientación, levántame, cuando mis pies tropiecen, consuélame en la aflicción, protégeme cuando esté en peligro y lleva la súplica que te presento hoy, ante Dios, nuestro Padre y protector.

 

Amén!

 


 

Oración Final: (para terminar cada día)


Padre Bueno y misericordioso, tú que en muchas ocasiones te vales de los Santos Ángeles para darnos a conocer tu voluntad, te pedimos confiados su permanente compañía y protección, a la vez que te rogamos, nos ayudes a descubrir lo que Tú, Padre bueno, deseas para nosotros.


Santos Ángeles, intercedan por nosotros y ayúdennos a acoger en nuestro corazón la voluntad de Dios.

 

Amén!

 


 

PRIMER DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)


Lectura de : Mt 2, 19-20


Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, en Egipto y le dijo: "Levántate y regresa con el niño y su madre a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño".

 

José, pues, se levantó, tomó al niño y a su madre, y se vino a la tierra de Israel.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

 

Santos Ángeles, acudimos a ustedes para pedir por su intercesión, la poderosa ayuda de Dios en este momento particular de nuestra vida; y hoy, de una manera muy especial queremos pedirles por (se pide la gracia).

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

SEGUNDO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de Lc 1,10,15


Mientras el pueblo permanecía fuera, en oración, se le apareció el Ángel del

Señor. El Ángel estaba de pie a la derecha del altar del incienso. Zacarías, al verlo, se turbó y tuvo miedo. El Ángel le dijo entonces: "No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan.

 

Grande será tu felicidad, y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque tu hijo ha de ser grande ante el Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)

 

Oración después de la reflexión:

 

Ángel de Dios, hoy vengo ante ti para darte gracias por tu poderosa intercesión, por comunicarme los designios de Dios y por dejar en mi corazón serenidad, paz y valentía para continuar caminando en la vida.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

TERCER DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura Lc 1, 30-33.38


Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Lo ensalzarán y con razón lo llamarán: Hijo del Altísimo, Dios le dará el trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reino no terminará jamás".


Dijo María: "Yo soy la esclava del Señor; que se haga en mí lo que has dicho". Después de estas palabras el Ángel se retiró.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles, gracias por comunicarnos que la presencia de Dios se manifiesta en la cotidianidad de nuestra vida. Les pedimos que intercedan ante Él para que aún en los acontecimientos que nos parecen absurdos, tristes y dolorosos sepamos ver el amor de Dios y lo que de allí sirve para dar un nuevo sentido a nuestro caminar en la vida.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

CUARTO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de Lc 2, 9-11

 

El Ángel del Señor se les apareció, y los rodeó de claridad la gloria del Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme. Pero el Ángel les dijo: "No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles de Dios, sentimos que cada día necesitamos renovar nuestra fe y nuestra esperanza; que la alegría del nacimiento de Jesús nos comunique optimismo y nos aliente en la búsqueda de caminos nuevos que conduzcan a la paz.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)


 

QUINTO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de: Lc 22, 41-44


Después se alejó de ellos como a la distancia a la que uno tira una piedra, y doblando las rodillas, oraba diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta prueba. Sin embargo, que no se haga mi voluntad sino la tuya".

Entonces se le apareció un Ángel del cielo que venía a animarlo, y empezó a luchar contra la muerte. Oraba con más insistencia y su sudor se convirtió en grandes gotas de sangre, que caían hasta el suelo.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles, gracias porque en los momentos más difíciles de la vida ustedes han sido una luz en el camino, nos han comunicado esperanza y han iluminado en la fe nuestro sufrimiento. Les pedimos que nos comuniquen la esperanza y que las dificultades no nos dejen apagar la presencia de Dios en nuestra vida.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

SEXTO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de: Mt 28, 1-6


Pasado el Sábado, al despertar el alba del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro. De repente se produjo un gran temblor.  El Ángel del Señor bajó del cielo y, llegando al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al verlo los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: "Ustedes, no teman, porque yo sé que buscan a Jesús crucificado. No está aquí. Ha resucitado tal como lo había anunciado.

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles, les pedimos por todas las personas que sufren por causa de la violencia, las víctimas y sus familias, las personas que se olvidan que todos somos hermanos y causan sufrimiento y dolor; intercedan por todos para que la solidaridad y la confianza en Dios se hagan presentes en nuestras vidas.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

SEPTIMO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de: Hch 12, 6-8

 

La noche anterior al día en que Herodes se proponía presentarlo al pueblo, Pedro dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas; otros guardias vigilaban ante la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el Ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El Ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: "Levántate, rápido", y las cadenas cayeron de sus manos. Entonces el Ángel le ordenó: "Asegúrate bien el cinturón y colócate las sandalias". Así lo hizo. Y el Ángel agregó: "Ponte tu manto y sígueme".

 

Palabra de Dios!

 

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles de Dios, gracias porque sus palabras nos motivan a encontrar en Dios una razón nueva para vivir, un deseo profundo de liberación. Les pedimos que nos ayuden a ser fuertes cuando necesitamos transformar nuestras cárceles interiores en lugares de encuentro y de paz.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


OCTAVO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de: Hch 27, 21-24

 

Como hacía días que no comíamos, Pablo se puso en medio y les dijo: "Amigos, hubiera sido mejor seguir mi consejo cuando les dije que no saliéramos de Creta; nos habríamos evitado este peligro y esta pérdida. Pero ahora los invito a que recobren ánimo, porque ninguno de ustedes morirá, solamente se perderá el barco.

 

Pues anoche se me apareció un Ángel de Dios a quien pertenezco y a quien sirvo que me dijo: "Pablo, no tengas miedo, tienes que presentarte ante el César y Dios te concede la vida de todos los que navegan contigo".

 

Palabra de Dios!

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles de Dios, les pedimos que nos ayuden a crear en nuestra sociedad la cultura de la vida, que infundan en nuestros corazones los valores del respeto, la solidaridad y la tolerancia para que la vida sea un signo más del amor de Dios a la humanidad.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 


 

NOVENO DIA:

 

(Rezar la Oración Inicial para cada día)

 

Lectura de:(Hch 1, 9-11

 

Entonces en presencia de ellos, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó.

Mientras miraban fijamente al cielo hacia donde iba Jesús, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: "Hombres de Galilea ¿Qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al cielo".

 

Palabra de Dios!

(Breve momento de reflexión personal)


Oración después de la reflexión:

Santos Ángeles de Dios, al concluir esta novena queremos agradecerles, su

presencia permanente en nuestra vida, su compañía que nos inspira a obrar el bien y que nos conduce a Dios. Que por la intercesión de ustedes, el Señor nos obtenga las gracias necesarias para vivir mejor nuestra fe y lo que confiadamente les hemos pedido.

 

Amén!

 

(Padrenuestro) (Ave María) (Gloria)

 

(Rezar la Oración Final para cada día)

 

 

 

 

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Ver artículo  San Martín De Porres - Novena
 

San Martín De Porres - Novena


 

Oración Inicial Para Todos Los Días:

 

¡Oh Dios misericordioso, que nos disteis en el Bienaventurado Martín un modelo perfecto de humildad, de mortificación y de caridad; y sin mirar a su condición, sino a la fidelidad con que os servía, le engrandecisteis hasta glorificarle en vuestro Reino, entre los coros de los ángeles! Miradnos compasivo y hacednos sentir su intercesión poderosa.

 

Y tú, beatísimo Martín, que viviste sólo para Dios y para tus semejantes; tú, que tan solícito fuiste siempre en socorrer a los necesitados, atiende piadoso a los que, admirando tus virtudes y reconociendo tu poder, alabamos el Señor, que tanto te ensalzó. Haznos sentir los efectos de tu gran caridad, rogando por nosotros al Señor, que tan fielmente premió tus méritos con la eterna gloria.

 

Amén!

 

 

(Rezar la oración correspondiente al día)

 

 

Oración Final Para Todos Los Días:

 

¡Oh Dios, que tan gloriosamente levantas a los abatidos y humildes, y tan generosamente premias el sufrimiento y la caridad! Miradnos postrados ante Vos y glorificad a vuestro humilde siervo San Martín, atendiéndonos en nuestras súplicas.

 

Y tú, hermano nuestro benditísimo, que ya te ves glorificado ante el trono del Señor, ruégale por nosotros, tanto más dignos de compasión cuanto más necesitados. Consíguenos las gracias que te pedimos, y que un día logremos la gloria del cielo, donde vives bendiciendo a Dios en compañía de los Angeles y Santos por toda la eternidad.

 

Amén!

 


 

Día Primero (Orientación):

 

Al instruirse el niño Martín en las primeras nociones propias de su edad, comenzaba también a conocer a Dios que ya desde entonces vino a ser la razón y divisa de su conducta. Púsose luego bajo la enseñanza de un maestro que era barbero-cirujano, que en aquel tiempo no sólo sabían el arte propio de la barbería, sino también el de curar las enfermedades más Corrientes.

 

Preveía Martín el bien que podía prestar a sus prójimos, y así gustaba de tal oficio gozoso de poder ser un día útil a sus semejantes. Donde se ve, cómo la Divina Providencia iba orientando a su Siervo, preparándolo para los fines a que lo destinaba.


(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh feliz Martín, que, contento en tu condición de hijo de una esclava, te dejabas guiar por la mano de Dios ya en tu niñez; haz que nos resignemos en todo a los designios de la Providencia! A imitación tuya aceptamos gustosos la voluntad del Señor y sus designios sobre nosotros.

 

Tú nos enseñas que si somos buenos con Él, Él será generoso con nosotros; he aquí que queremos servirle fielmente. Ayúdanos tú, Martín bondadoso, y ruega por nosotros a tu amado Jesús, Dios verdadero, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Amén!

 


 

Día Segundo (Fe en Dios):

 

Era tan firme la fe de fray Martín, que suspiraba pidiendo a Dios la gracia de morir por defenderla. Por su parte empleaba el tiempo que le quedaba libre, en enseñar la doctrina cristiana a los indios y negros en Lima; luego se iba a Limatambo, distante media legua de la ciudad, y a otras haciendas vecinas, donde enseñaba a los humildes trabajadores y esclavos, consolándolos en sus trabajos y enfermedades, e inspirándolos amor a la Cruz.

 

Hubiera querido multiplicarse, para llevar a todas partes el conocimiento de Dios. El Señor le concedió la gracia especialísima, de actuar al parecer a la vez en dos lugares en cuya virtud, le vemos instruyendo y consolando a los sufridos negros en el Africa y otros lugares apartados.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh glorioso fray Martín, que desde tus primeros años aprendiste a andar por los caminos del Señor, firme siempre tu fe en Dios, celoso por su gloria y salvación de las almas; haz que vivamos esa misma fe, como hijos de Dios que somos! Ruega por nosotros, para que te imitemos en la fidelidad, y alcánzanos las gracias particulares que sabes necesitamos, ya que tanto puedes ante nuestro Rey Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Amén!

 


 

Día Tercero (Mortificación):

 

Fray Martín, no obstante el conservarse en la gracia bautismal, se consideraba el peor de los nacidos, e indigno del hábito que llevaba; y a imitación de su Santo Patriarca, oraba casi toda la noche, disciplinándose hasta por tres veces de un modo cruel.

 

No perdía ocasión de humillarse, gozando cuando se veía despreciado o insultado. Cuando le honraban personas distinguidas, corría a un lugar oculto, y se disciplinaba duramente; si no se le proporcionaba lugar a propósito, se abofeteaba diciendo: "Pobre infeliz ¿cuando mereciste?.., No seas soberbio; bien conoces que eres un ruin, que naciste para esclavo de estos señores, y que sólo por amor a Dios pueden sufrirte tantos religiosos santos."

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh Dios misericordioso, que nos diste al humilde fray Martín, como ejemplo de penitencia y mortificación; sednos propicio y olvidad nuestras infidelidades! Y tú, purísimo Martín, que no sólo sufrías resignado tus trabajos y enfermedades, sino que mortificabas duramente tu inocente cuerpo; alcánzanos del Señor el espíritu de penitencia, con el cual, al menos, suframos con alegría les mortificaciones de nuestros semejantes y nuestros propios males, para que, purificados de nuestros pecados, seamos aceptables a Dios y acreedoras a tu poderosa protección.

 

Amén!

 


 

Día Cuarto (El Taumaturgo):

 

Eran continuos los prodigios del bienaventurado Martín socorriendo necesitados y curando enfermos. Algunos eran remediados al invocarle estando ausente, y otros con sólo tocar su ropa. Entre éstos, sucedió que visitando a don Mateo Pastor, que le ayudaba en el socorro de los pobres, se hallaba su señora, doña Francisca Vélez, con un agudísimo dolor de costado sin conseguir aliviarse con ninguna medicina.

 

Al llegar el Siervo de Dios, tomó el borde de su capa y lo acercó a la parte dolorida, sintiéndose enteramente sana. Atónita exclamó: "¡Ah! Gran Siervo de Dios es fray Martín pues el solo contacto de su ropa me ha sanado." Confundido fray Martín, le dijo: "Dios sólo ha hecho esto, señora. Dé las gracias a Dios, pues yo soy un miserable y el mayor pecador del mundo, Dios sea bendito, que toma tan vil instrumento para consolarla a usted, y para que no pierda su valor el hábito de mi padre Santo Domingo, aunque lo lleve tan gran pecador como yo.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh glorioso San Martín; bendecimos al Señor por el gran poder que se dignó otorgarte concediéndote dominio sobre la vida y la muerte! Animados por la generosidad con que derramas los dones de Dios, recurrimos a Ti con la mayor confianza.

 

Pide para nosotros más fe, más amor a Dios y les gracias que necesitamos. ¡Todo lo esperamos de tu intercesión! y por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor.

 

Amén!

 


 

Día Quinto (Padre de los Pobres):

 

Por la prontitud con que socorría fray Martín a los necesitados, le llamaban Padre de los Pobres. En multitud de casos acudió milagrosamente al que le llamaba, enfermo o necesitado. Entre otros, una pobre a la que él solía socorrer, se vio necesitada, con urgencia, de cierta cantidad. No pudiendo ir a encontrarse con el Siervo de Dios, clamó en estos términos, repetidas veces:  "Hermano fray Martín, tu socorro me falta, y no puedo participarte la gran aflicción en que me hallo". 

 

Al cabo de una hora se presenta el caritativo bienhechor, precisamente con la cantidad que ella necesitaba, diciéndole que no se afligiese pues Dios conocía las necesidades de los pobres y sabía remediarlas.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

Glorioso San Martín, siempre compasivo, padre de los pobres y necesitados; míranos con piedad y ruega siempre por nosotros, que te invocamos con fe absoluta en tu bondad y en tu poder. No nos olvides ante este Dios, a quien siempre serviste y adoraste. Padre, Hijo y Espíritu Santo, a quien nosotros también queremos servir y adorar ahora y por toda la Eternidad.

 

Amén!

 


 

Día Sexto (Amor de Dios):

 

Todo cuanto fray Martín hacía en sus prácticas y obligaciones y en relación con sus semejantes, era efecto de su amor a Dios. Cuando oraba, pues, se hallaba como en su centro, con frecuencia perdía el uso de los sentidos, quedando largo rato en éxtasis. Muchos testigos dieron testimonio, de haberle visto repetidas veces elevado algunas varas sobre el suelo, en su celda, en la Iglesia, y en la sala capitular conversando con la imagen de Cristo Crucificado.

 

Si a esto añadimos la sublimidad del momento en que recibía a Jesús Sacramentado en que se sentía como en una gloria anticipada, conversando íntimamente con su Dios, no nos extrañará el que, aceptando Dios tan grande amor, hiciera tan poderoso a su fiel y amante Siervo.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh Dios mío, que tan generoso sois con quien os ama con sinceridad de corazón; os amamos, pero deseamos amaros más y más! Haced que por intercesión de San Martín, aumente nuestro amor a Vos. Y tú, Martín benditísimo, ruega por nosotros, alcánzanos el amor puro de Dios, que nos hará dulce el vivir según su ley. Consíguenos también las demás gracias que sabes necesitamos y esperáramos por tu intercesión poderosa y los méritos de Nuestro Señor.

 

Amén!

 


 

Día Séptimo (Al Cielo):

 

Reveló Dios al bienaventurado Martín el día y hora de su muerte mostrándose él, desde entonces, más jovial y contento.  Cayó enfermo, y ya no pensó más que en su Dios, sobre todo después de recibir el Santo Viático, sin engreírle las visitas que llegaban a su penitente lecho de tablas.

 

Autoridades, prelados, dignidades eclesiásticas y hasta el mismo Virrey Don Luis Fernández de Bobadilla, iban a dar sus últimos encargos para el Cielo a aquel humildísimo siervo fiel, que con frecuencia estaba en éxtasis, arrobado en el amor de Dios, a quien siempre había servido.

 

Se cantó el credo y al decir aquellas palabras: "Se encarnó por el Espíritu Santo de la Virgen María y se hizo hombre", acercó al pecho el Crucifijo que tenía en sus manos, y cerró suavemente los ojos. Todos lloraban.. El Arzobispo exclamó: "Aprendamos a morir".

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh dichoso San Martín, que viste coronados tus trabajos, tus mortificaciones, tu caridad y tu amor a Dios con una muerte feliz!, ¡Ten compasión de nosotros! Todos te lloran. Los necesitados y enfermos creen perder un padre compasivo y el remedio de sus males, y dan rienda a su dolor llorando tu muerte; pero luego ven que tú no los abandonas; te llaman y tú sigues socorriéndolos y aliviando sus males.

 

El estar más cerca del Señor, glorioso San Martín ha aumentado tu poder. Oye, pues, también nuestras humildes súplicas, pidiendo al Señor por nosotros para que atienda nuestros ruegos. Y que nuestra muerte sea la de los justos por tu intercesión y los méritos de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Amén!

 


 

Día Octavo (Depués del Transito):

 

Después de la muerte de fray Martín, los milagros se multiplican. El propio Notario del proceso, don Francisco Blanca, se hallaba con una llaga en un pie, con gran hinchazón en la pierna y grandes dolores. Tenía que actuar al día siguiente. Invocó al Santo y al momento quedóse dormido; al amanecer se halló perfectamente bien, sin hinchazón, y la llaga seca y sana.

 

Entre otros prodigios, fueron muchos los casos de señoras que, no pudiendo naturalmente dar a luz lo consiguieron con felicidad al encomendarse al Siervo de Dios fray Martín. Así aconteció a una esclava de doña Isabel Ortiz de Torres, a doña María Beltrán, otra señora de Arequipa, desahuciada de los médicos, a la que aplicaron una carta de fray Martín, y particularmente, a doña Graciana Farfán de los Godos, a quien libró de una infección y muerte segura.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Oración:

 

¡Oh bienaventurado Martín! Si, en la tierra vivías sólo para Dios y para tus semejantes, hoy, que te hallas ya junto al trono de la bondad y la misericordia, puedes disponer mejor de sus tesoros. Si aquí conocías donde estaba la necesidad para remediarla, mejor la ves desde el Cielo donde moras.

 

Mira, pues, Martín bondadoso, a los que a ti acudimos con la segura confianza de ser oídos. No defraudes las esperanzas de los que nos gozamos en verte ensalzado en la tierra, como Dios te ensalzó llevándote a su gloria.

 

Amén!

 


 

Día Noveno (Apoteosis):

 

Examinada en Roma la portentosa vida del Siervo de Dios fray Martín y a instancia del Rey Felipe IV y de todos los elementos vitales de la ciudad de Lima, envió el Pontífice las cartas remisoriales, nombrando jueces apostólicos para formar el proceso solemne.

 

Se comunicó a la ciudad tan fausta noticia en la Catedral, en solemne función, con asistencia del Virrey, Arzobispo, demás autoridades civiles, militares y eclesiásticas e inmensidad de público que no cabía en el gran templo; todos derraman copiosas lágrimas de gozo, pues se acercaba el tiempo de ver beatificado y canonizado a su querido fray Martín.

 

Unos y otros referían sus virtudes y los milagros obrados por Dios para confirmar el concepto de Santo en que todos le tenían. Hecho el proceso, y firmado por más de ciento sesenta testigos de hechos milagrosos, se cerró y selló ante el pueblo. Emocionado el Arzobispo derramando abundantes lágrimas, dijo: "Así honra Dios a este hombre de color que supo servirle y amarle de corazón".

 

El 29 de octubre de 1837 fue beatificado por el Papa Gregorio XVI. La gloriosa canonización ha sido el digno remate de un laborioso trabajo intensificado en los últimos treinta años. S. S. Juan XXIII inscribió en el catálogo de los santos a fray Martín, el 6 de mayo de 1962.

 

(Pídase La Gracia Que Se Desea)

 

(Padre Nuestro) (Tres Ave Marías) (Gloria)

 

Amén!

 


 

1. El autor de esta novena es E. Pérez Hermida y fue publicada en un folleto por el "Secretariado Martín de Porres" de Palencia. (España).

 

 

 


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