Madre Nuestra, En tu nombre hemos unido nuestros corazones. Queremos que presidas nuestro amor; que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión.
Quita de nuestro camino cualquier obstáculo que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos. Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas.
Haz que, abriéndonos nuestras almas, merezcamos la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para lograrlos plenamente. Conserva la salud de nuestros cuerpos. Resuelve necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.
Señor que eres amor, y fuente de todo amor, Tú que conoces el corazón de los jóvenes, Tú has puesto en nuestro corazón la capacidad de amar y ser amado, Tú sabes que las pasiones hacen olvidar el verdadero sentido del amor y que tenemos que luchar para conservar un corazón puro y amante.
Concédenos, no envilecer el amor, haznos comprender todo el egoísmo que se esconde a veces en esta palabra, danos un amor limpio y sencillo, enséñanos la dignidad del amor.
No permitas que jamás profanemos en el pensamiento, en el corazón, en el cuerpo, este don de vida que nos has confiado, bendice y purifica nuestro amor para que, si es tu voluntad, algún día lleguemos a ser esposos y padres.
Dios Todopoderoso que diste al sacerdote San Valentín el coraje para ser tu testigo aún a costa de su propia vida y de predicar sin temor tu palabra, te pedimos que a ejemplo suyo, prediquemos con valor el Evangelio y seamos tus testigos hasta los confines del mundo.
Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Amén!
Su testimonio y milagro último:
Antes de ser condenado fue llevado ante el emperador Claudio que le dice: "¿por qué no quieres gozar de nuestra amistad, sino ser amigo de los cristianos? Yo te oigo alabar de hombre sabio y cuerdo y por otra parte de te veo vano y supersticioso".
Responde Valentín: "Si conocieses el don de Dios, serías dichoso tú y bienaventurada tu república: darías de mano a los demonios y falsos dioses y adorarías a Jesucristo, único Dios verdadero".
Siguió hablando de tal manera que casi persuade a Claudio, por lo que un prefecto llamado Calpurnio comienza a dar grandes voces y Claudio temiendo al alboroto termina la audiencia y ordena su castigo si no reniega de la fe.
Al llegar a la casa del lugarteniente Asterio, Valentín dice:"oh luz verdadera del mundo, alumbra a tantos hombres que viven ciegos en las tinieblas del paganismo".
Asterio le dice que pruebe eso que dice curando a una niña ciega que ama como si fuera su hija. La niña es curada por lo que Asterio, su esposa y toda su familia (46 personas) se convierten a la fe cristiana abandonando los ídolos por lo que ellos también son martirizados.
Muere en el año 273, decapitado por orden del emperador Claudio II ya que había ayudado a los cristianos encarcelados. Es sacerdote y médico.
Patrono:
De la ciudad de Terni , Breno y Passau.
Protector:
De los jóvenes, de los novios y cónyuges, es invocado contra los dolores de vientre y los males de la peste.
Identificativo principal: Es representado con el hacha con la que murió decapitado dando testimonio de su fe, por eso tiene la palma de los mártires a sus pies.
Identificativo secundario:
Lleva en sus manos la Palabra de Dios que predicó con ardor y defendió con su vida y la red que lo distingue como pescador de hombres.