Señor Dios, creo en ti con todas las fuerzas de mi ser y por eso te ofrezco mi juventud, guía mis pasos, mis acciones, mis pensamientos.
Concédeme la gracia de vivir tu Mandamiento nuevo, para amar a mis hermanos por ti.
Padre, que tu gracia en mí no resulte vana, te lo pido por Jesús, tu Hijo y mi Salvador.
¡oh Santa María de Guadalupe, Madre mía! Ante ti presento la ofrenda de mi ser al Señor, sé para mí el modelo de mujer fuerte, toma mi corazón y hazme digna hija de Dios.
Las consecuencias del pecado se reflejan en ella, por eso muchas veces me siento nervioso e irascible, impaciente y vengativo.
La malas costumbres ya se enraizaron en mi alma, quedaron las cicatrices de las heridas que me dificultan amar al prójimo. Me volví muy desconfiado por causa de las experiencias que acumulé. Purifica, o Señor, mi subconsciente. Penetra en él con tu luz para que las tinieblas no lo envuelvan.
Con el poder de tu gracia, toca lo más profundo de mi alma que está amarrada a las cosas materiales, de donde provienen mis miedos. Purifícame para que mi espíritu esté más abierto a Ti. Cúrame de la desconfianza que pueda tener de Ti y de tu palabra.
Te pido, Señor Jesús, que me cures de toda conmoción negativa y de los traumas oriundos de los fracasos y planes no realizados.
Purifícame de toda tiniebla interior y cuida de las heridas que se encuentran en la médula de mi subconsciente. En el poder de tu nombre, Jesús, y de acuerdo con tu Palabra, ahora mismo yo aniquilo todo raciocinio y todo orgullo que se levantan en mí contra el conocimiento de Dios y esclavizo todo pensamiento y lo reduzco a la obediencia a Ti. (II Co 10,5).
Te pido además, Señor Jesús, que mi alma sea renovada por el poder de tu Santo Espíritu y de tu Palabra y que solamente lo que sea verdadero, noble, justo, puro, amable, de buena fama, virtuoso y digno de alabanza ocupe mis pensamientos (Flp 4,8) Que tu paz, que sobrepasa toda inteligencia, guarde mi corazón y mis pensamientos en Cristo Jesús (Flp 4,7).
Ruego, ahora por las personas espiritualmente enfermas y sumergidas en problemas. Alíviales las cargas y cura las llagas originadas en su enfermedad espiritual. Protege a los niños y a los jóvenes que recibieron esta triste herencia. ¡Libéralos de las depresiones, miedos, neurosis y de todos los problemas psíquicos!
Cura también a los que se quedaron psíquicamente enfermos por causa de la falta de éxito en la familia, en la escuela o empleo. Aparta de ellos cualquier idea de suicidio y líbralos de cualquier pensamiento opresor.
¡Jesús, sé Tú el único Señor de nuestra alma! Libera con tu sangre preciosa a las personas que practican el ocultismo y la hechicería, cuyas consecuencias las llevan a la oscuridad y a la muerte espiritual. ¡Restituye a las almas la paz y la serenidad!
Ruega por nosotros, Oh Virgen María de Guadalupe, madre de Dios y nuestra.
Te glorifico, Padre celestial, Dios creador, porque hiciste en mí grandes cosas y va a nacer de mí un hijo, fruto de un amor que bendijiste.
Jesús, Hijo de Dios, que me permitiste adorarte pequeñito en el pesebre, Te ofrezco a mi hijito, tu hermano.
Enriquécelo con los bellos dones de la naturaleza y de la gracia.
¡Que en la tierra sea él nuestra alegría, y en la eternidad, tu gloria!
Espíritu Santo, cúbreme con tu sombra durante estos benditos meses de espera, a fin de que nada malo pueda pasarle a mi hijito y que su alma esté preparada para convertirse en tu santuario por el bautismo.
Y tú, María, Reina de las madres, asísteme, te lo pido, a la hora del nacimiento de mi hijo.
Acepto, desde ahora, todos los sufrimientos que vengan y te pido que los ofrezcas a Dios por mi hijo.
Ángel de mi guarda, santo ángel de la guarda de mi hijo, velen por nosotros.
Gracias por que pensaste también en nuestras familias, te pido, en este instante, con todo el corazón, que hagas a mi familia ser digna de Tu paz.
Purifícala de toda mancha del pecado, a fin de, que Tu paz pueda florecer y crecer en nosotros, que tu Paz aleje de nuestra familia cualquier angustia y conflicto.
Haz que seamos totalmente envueltos por Tu paz, y que Tú, portador de la paz, seas siempre, el primer huésped de nuestro hogar.
Te pedimos por las familias vecinas, que ellas sean también repletas de Tu paz, y así la alegría será vivida por todos.