Origen:
La pintura original de esta advocación de la Virgen desatadora de nudos está en la iglesia de San Peter am Perlach , en Augsburgo, Alemania.
Probablemente fue pintada alrededor del 1700 y no se sabe con precisión quien es el autor de esta obra.
Descripción del Cuadro:
La Virgen María aparece como la Inmaculada Concepción. Desde la parte superior baja el Espíritu Santo sobre Ella y la circunda de luz. Su cabeza está adornada con doce estrellas que simbolizan dones otorgados por Dios.
Pone su pie sobre la cabeza de una serpiente, sobre una media luna, símbolo que derrota las artimañas del maligno. La Virgen está rodeada de ángeles, uno de ellos le alcanza una cinta con nudos grandes y pequeños, separados y amontonados que Ella va desatando y así la cinta resbala hacia otro ángel que la muestra. Los nudos representan nuestras dificultades y pecados.
En una escena de abajo se ve un pequeño grupo de viajeros (un ángel y un hombre y entre ellos un perro) hacia una Iglesia que está sobre la cima simbolizando al arcángel Rafael que conduce a Tobías junto a Sara, su esposa (Tob 6, 13).
Oración:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.
Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que recibas en tus manos a (Nombrar a la persona) y que lo libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora nuestra, y desata los nudos que impiden nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en él puestos nuestros corazones y podamos servirle siempre en nuestros hermanos.
Amén!

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