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| Quince Oraciones De Santa Brígida De Suecia |
Aprobadas por El Papa Pío IX
Magníficas promesas transmitidas a Santa Brígida de Suecia Tocante a las Revelaciones de Santa Brígida, el Papa Benedicto XV se expresó de la siguiente manera:
La aprobación de estas revelaciones implica nada más que esto: "Después de un examen lento y detenido, se permite publicar estas revelaciones para el bien espiritual de todos los fieles. Y, aunque no se les atribuye el mismo grado, igual al que se les rinde a las verdades de la religión bajo pena; sin embargo, se les permite creer con fe humana. Es decir, conforme a las reglas de prudencia, por las cuales son probables".
Por tanto, estando ya adecuadamente afirmadas y apoyadas por suficientes motivos, pueden ser piadosamente creídas."
Por mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuántos latigazos había recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: "Recibí en mi cuerpo cinco mil, cuatro cientos ochenta latigazos; son 5,480 azotes. Si queréis honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también 15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante el año completo. Al terminar el año, Habréis venerado cada una de mis Llagas."
(Nuestro Señor mismo le dictó las oraciones a la Santa)

Entonces, Nuestro Señor hizo las siguientes PROMESAS, a las personas que se dedicaran a rezar estas oraciones, por todo un año.
He aquí las PROMESAS:
1. -
Libraré del Purgatorio a 15 almas de su parentela o linaje.
2. -
15 almas de su parentela o linaje serán preservadas y confirmadas en la gracia.
3. -
15 pecadores de su linaje serán convertidos.
4. -
El que rezare estas oraciones alcanzará el primer grado de la perfección.
5. -
15 días antes de su muerte, le daré el alimento de Mi Sagrado Cuerpo para que se escape del hambre eterna; y le daré de beber de Mi preciosísima Sangre para que no padezca de sed eternamente.
6. -
15 días antes de su muerte, sentirá contrición profunda por todos sus pecados, y tendrá conocimiento perfecto por todas sus pecados, y tendrá conocimiento perfecto de todas sus culpas.
7. -
Yo pondré el signo de mi victoriosa Cruz delante de él, para que sea su amparo y defensa contra las acechanzas de sus enemigos.
8. -
Antes de su muerte, vendré a él con Mi carísima y bienamada Madre.
9. -
Benignamente recibiré su alma, y la conduciré a las delicias eternas.
10. -
Y habiendo conducido a esta alma hasta las mansiones eternas, allí le daré a beber del Manantial de Mi Divinidad; cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis oraciones.
11. -
Haz saber que el que haya vivido en estado de pecado mortal aún por 30 años, si rezare devotamente estas oraciones, o si hubiere propuesto rezarlas, el Señor le perdonará todos sus pecados.
12. -
Yo le defenderé contra graves tentaciones.
13. -
Preservaré y guardaré sus 5 sentidos.
14. -
Le preservaré de una muerte repentina.
15. -
Su alma será librada de la muerte eterna.
16. -
Esta alma obtendrá todo lo que le pidiere a Dios y a la Santísima
Virgen.
17. -
Si haya vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y si debiera morir al día siguiente, yo le prolongaré su existencia para que se confiese bien.
18. -
Cada vez que un alma rezare estas Oraciones ganara 100 días mas de indulgencia.
19. -
Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santos Ángeles.
20. -
Al que enseñare estas Oraciones a otra persona, se le asegura gozo continuo y el mérito perdurable por toda la eternidad.
21. -
Dondequiera que se rezaren estas Oraciones, o si se rezan en algún tiempo futuro allí estará Dios presente con Su gracia.
Las Oraciones

Primera Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesucristo! Sois la eterna dulzura de todos los que Os aman; la alegría que sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores! Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra.
Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Concepción y especialmente durante Vuestra Sagrada Pasión; así como fué decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, O Señor, que durante la última cena con vuestros discípulos les habéis lavado los pies; y después les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Vuestra Sangre Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciastéis Vuestra próxima Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra Alma, como Vos mismo lo afirmastéis, diciendo: "Mi Alma está triste hasta la muerte".
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuistéis traicionado por Vuestro discípulo, Júdas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido. Fuistéis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuistéis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después, coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña. Finalmente fuistéis atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contrición verdadera, una confesión sincera y completa, adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis pecados.
Amén!

Segunda Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, la verdadera libertad de los ángeles y paraíso de delicias! Acordaos del horror y la tristeza con que fuistéis oprimido, cuando Vuestros enemigos como leones furiosos, Os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo. en consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico, ¡O mi Salvador, y Redentor! que me libréis de todos mis enemigos visibles e invisibles y que bajo Vuestra protección hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna.
Amen!

Tercera Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡ O Jesús Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Vos abarcáis todo y todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad.
Acordaos del dolor muy amargo que sufristéis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no Viéndoos en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor.
Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro Cuerpo de la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron Vuestros Huesos.
O Jesús en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concededme la gracia de temeros y amaros.
Amen!

Cuarta Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Medico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras! Acordaos de las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro.
Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos Vuestros sufrimientos, no dejastéis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre Celestial diciéndole: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen."
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados.
Amen!

Quinta Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Espejo de Resplendor Eterno! Acordaos de la tristeza aguda que habéis sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse.
A la luz de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultaneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
Por este abismo de compasión y piedad y principalmente por la bondad que demostrastéis hacia el buen ladrón, diciéndole: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso.", Os hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mi.
Amen!

Sexta Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuistéis clavado y elevado en la Cruz.
También, fuistéis abandonado de todos Vuestros parientes y amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendastéis a Vuestro fiel discípulo, Juan, diciendo a María: "¡Mujer, he aquí a tu hijo!" Y a Juan: "¡He aquí a tu Madre!"
Os suplico, O mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mi. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporal como espirituales, ten piedad de mi. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte.
Amen!

Séptima Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, inagotable Fuente de compasión, ten compasión de mi! en un profundo gesto de amor, habéis exclamado en la Cruz: "¡Tengo sed!"
Era sed por la salvación del género humano. ¡O mi Salvador! Os ruego que inflaméis nuestros corazones con el deseo de dirigirnos hacia la perfección, en todas nuestras obras, Extinguid en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos.
Amen!

Octava Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Dulzura de los corazones y deleite del espíritu! Por el vinagre y la hiel amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos.
Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima durante nuestra vida y también a la hora de la muerte para servir de remedio y consuelo a nuestras almas.
Amén!

Novena Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Virtud Real y Gozo del Alma! Acordaos del dolor que habéis sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte.
Insultado y ultrajado por los judíos, clamastéis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: "Dios mío, Dios mío ¿Por que me has abandonado?".
Por esta angustia, Os suplico, O mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y dolores de mi muerte.
Amen!

Décima Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sois la Vida y la Virtud plena! Acordaos que por causa nuestra fuistéis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza.
En consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro amor a Vos, todos Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es amplio y agradable para aquellos que Os aman.
Amén!

Unidecima Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús! ¡Abismo muy profundo de Misericordia! en memoria de las Llagas que penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia vos, presento esta súplica Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mi. Escondedme en los huecos de Vuestra Llagas hasta que Vuestra Cólera y justísima indignación hayan cesado.
Amén!

Duodecima Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús!, Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad, y Vínculo de la Caridad Acordaos de la multitud de Llagas con que fuistéis herido, desde la Cabeza hasta los Pies. Esas Llagas fueron laceradas y enrojecidas, O dulce Jesús, por la efusión de Vuestra adorable Sangre, Oh, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne virginal.
¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habéis hecho? Nada falta; ¡Todo lo habéis cumplido! ¡O amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma.
Y que en mi corazón, Vuestro amor aumente cada día hasta que llegue a contemplaros en la eternidad. ¡O Amabilísimo Jesús! Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera que Os pido concededme en el Cielo.
Amen!

Decima Tercera Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordaos del inmenso dolor que habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como físicas, inclinastéis la Cabeza y dijisteis: "Todo está consumado".
Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús que tengáis piedad de mi en la hora de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia.
Amén!

Decima Cuarta Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús!, único Hijo del Padre Celestial, esplendor y semejanza de Su Esencia! Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicistéis de Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: "¡Padre en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!".
Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas las Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, O Rey de los santos, confortadme, Socorredme para resistir al demonio, la carne y al mundo.
Al fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos.
Amén!

Decima Quinta Oración
(Padrenuestro) (Ave María)
¡O Jesús, verdadera y fecunda Vid! Acordaos de la abundante efusión de sangre que tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y Agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna.
Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fué destrozada; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de Vuestros Huesos.
Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, O dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando yo este sufriendo en la agonía de mi muerte.
Amén!

Oración Para Concluir
¡O Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, O mi Señor, a vos.
Haced que mi corazón se Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación Os sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos.
Amén!

Nació:
1302 en el castillo de Finsta, Uppsala, Suecia
Murió:
23 de Julio 1373 en Roma, Italia; enterrado en 1374 en el convento Vadstena (que ella fundó) en Suecia.
Canonizada:
7 de octubre 1391 por el Papa Bonifacio IX
Patrona de:
Europa, Suecia, Viudas
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