Ofrecimiento de los 46 Rosarios



¡Oh Purísima Virgen de Guadalupe! A quien amo tiernamente como mi verdadera y dulcísima Madre dígnate admitirme en tu sagrada presencia; aquí vengo a ofrecerte unos de los cuarenta y seis rosarios con que deseo honrarte. Quiero hacerlo así, recordando el número de estrellas, que adornan tu regio manto.

 

También vengo, Soberana Señora, a pedirte el remedio de las necesidades públicas y de las particulares que me aquejan. ¿A quién he de recurrir, si no a Tí que eres mi Madre? Muéstrame la suave compasión que mostrase a Juan Diego.

 

Es verdad que no lo merezco porque no tengo las virtudes de aquel piadoso indio; más espero de tu misericordia que me darás un corazón puro y amante como el suyo, para saber agradarte. Así podré oír en el fondo de mi alma aquellas dulcísimas palabras que le dijiste “Hijito mío no te aflijas ¿Por ventura no estoy aquí yo que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi amparo?”

 

Madre mía dulcísima, te suplico que bendigas a toda tu nación mexicana, para que venga a ella el reinado de Jesucristo. De modo especial, protege a los que te somos devotos, para que formando tu familia íntima en esta vida, tengamos la dicha de formar tu corte predilecta allá en el cielo, donde contigo alabaremos eternamente al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

 

Amén!

 


Modo de rezar el Santo Rosario:

 

Todos:

Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos líbranos, + Señor Dios nuestro.  En el nombre del Padre, + y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Amén!

 

Guía:

"Señor mío Jesucristo..."

 

Todos:

"...Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia.

 

Amén!

 

Guía:

"Abre, Señor, mis labios...".

Todos:

"...Para alabar tu nombre, y el de tu Santa Madre, María de Guadalupe."

Guía:

"Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo."

Todos:

"Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

 

Amén!

 

OFRECIMIENTO DEL ROSARIO

 

Guía:

Ofrecemos el rezo del Santo Rosario por... (intención)

Guía:

Los misterios que vamos a contemplar son...

(los que correspondan al día de la semana)

 

Domingo y Miércoles: Misterios Gloriosos
Lunes y Sábado: Misterios Gozosos
Martes y Viernes: Misterios Dolorosos

Jueves: Misterios Luminosos

(Vease al final de este artículo para los misterios que corresponden a cada día)

 

Después del misterio correspondiente del día se sigue con lo siguiente:

 

Guía:

Primer misterio ...

 

Se reza un Padre nuestro seguido de 10  Avemarías y un Gloria.

Al terminar las oraciones se dice la siguiente jaculatoria:

 

Guía:

"Mi corazón en amarte eternamente se ocupe"

Todos:

"...Y lengua en alabarte madre mia de Guadalupe"

 

Se continúa de la misma manera los cuatro misterios restantes.

Al terminar los cinco misterios se dice:

 

Guía:

Oh Soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno.

Todos:

Libra, Virgen, del infierno a los que rezan tu Rosario.

Guía:

Emperatriz poderosa de Ios mortales consuelo.

Todos:

Ábrenos, Virgen, el cielo con una muerte dichosa.

Se reza un Padre nuestro y tres Avemarías por las intenciones del Santo Padre.

Guía:

Dios te salve...

Todos:

Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

Amén!

 

Letanía lauretana

 

Señor, ten piedad - Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad - Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad - Señor, ten piedad
Cristo, óyenos - Cristo,óyenos
Cristo, escúchanos - Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial - Ten misericordia de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo - Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo - Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios - Ten misericordia de nosotros
Santa María - Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios - Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes - Ruega por nosotros
Madre de Cristo - Ruega por nosotros
Madre de la divina gracia - Ruega por nosotros
Madre purísima - Ruega por nosotros
Madre castísima - Ruega por nosotros
Madre virginal - Ruega por nosotros
Madre sin corrupción - Ruega por nosotros
Madre Inmaculada - Ruega por nosotros
Madre amable - Ruega por nosotros
Madre admirable - Ruega por nosotros
Madre del buen consejo - Ruega por nosotros
Madre del Creador - Ruega por nosotros
Madre del Salvador - Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia - Ruega por nosotros
Virgen prudentísima - Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración - Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza - Ruega por nosotros
Virgen poderosa - Ruega por nosotros
Virgen clemente - Ruega por nosotros
Virgen fiel - Ruega por nosotros
Espejo de justicia - Ruega por nosotros
Trono de sabiduría - Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría - Ruega por nosotros
Vaso espiritual - Ruega por nosotros
Vaso digno de honor - Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción - Ruega por nosotros
Rosa mística - Ruega por nosotros
Torre de David - Ruega por nosotros
Torre de marfil - Ruega por nosotros
Casa de oro - Ruega por nosotros
Arca de la alianza - Ruega por nosotros
Puerta del cielo - Ruega por nosotros
Estrella de la mañana - Ruega por nosotros
Salud de los enfermos - Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores - Ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos - Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos - Ruega por nosotros
Reina de los ángeles - Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas - Ruega por nosotros
Reina de los profetas - Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles - Ruega por nosotros
Reina de los mártires - Ruega por nosotros
Reina de los confesores - Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes - Ruega por nosotros
Reina de todos los santos - Ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original - Ruega por nosotros
Reina elevada al cielo - Ruega por nosotros
Reina del santo rosario - Ruega por nosotros
Reina de la familia - Ruega por nosotros
Reina de la paz - Ruega por nosotros
Reina de nuestros pueblos - Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo - Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo - Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo - Ten misericordia de nosotros.


Guía:

Ruega por nosotros, Santa María de Guadalupe.

Todos:

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Guía:

Ave María Purísima.

Todos:

Sin pecado concebida.

 


 

Misterios Gloriosos
(Domingos y Miércoles)

 

Primer misterio:

 

La Resurrección del Señor (Evangelio según San Mateo 28, 1-8)

 

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra. El Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.


Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.


No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán. Esto es lo que tenía que decirles".


Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos.


Segundo misterio:


La Ascensión del Señor al cielo (Hechos de los Apóstoles 1 ,6-11)

 

Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?" Él les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad".


Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra. Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.


Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".


Tercer misterio:


La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles (Hechos de los Apóstoles 2, 1-18)

 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.


Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.


Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: "¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios". Unos a otros se decían con asombro: "¿Qué significa esto?"


Algunos, burlándose, comentaban: "Han tomado demasiado vino".
Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido". 

 

Estos hombres no están ebrios, como ustedes suponen, ya que no son más que las nueve de la mañana, sino que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel. En los últimos días, dice el Señor, derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres y profetizarán sus hijos y sus hijas; los jóvenes verán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos. Más aún, derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y servidoras, y ellos profetizarán.

 

Cuarto misterio:


La Asunción de Nuestra Señora al cielo (Apocalipsis 12,1-2)

 

Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.
Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.

 

Quinto misterio:


La coronación de la Virgen María como Reina del universo (Evangelio según San Lucas. Lc. 1, 46-49)

 

María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Su Nombre es Santo!

 

Después de cada misterio se dice:

 

Guía:

Mi corazón en amarte eternamente se ocupe
Todos:

Y mi lengua en alabarte madre mía de Guadalupe.


Misterios Gozosos

(Lunes y Sábado)

 

Primer misterio:


La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María (Evangelio según San Lucas. Lc. 1, 26-38)

 

En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

 

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".  Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".


María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?" El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios".


María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.


Segundo misterio:


La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel (Evangelio según San Lucas. Lc. 1, 39-56)

 

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".


María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Su Nombre es Santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.


Tercer Misterio:


El nacimiento del Niño Jesús en Belén (Evangelio según San Lucas. Lc 2, 1-20)

 

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.


Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.


De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre".


Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!"


Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado". Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.


Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

 

Cuarto misterio:


La Presentación del Niño Jesús en el Templo (Evangelio según San Lucas. Lc 2, 21-38)

 

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

 

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.


Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".

 

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".

 

Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.


Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

 

Quinto misterio:


El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Evangelio según San Lucas. Lc 2, 41-52)

 

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.


Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.


Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".


Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?"


Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.
Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

 

Después de cada misterio se dice:

 

Guía:

Mi corazón en amarte eternamente se ocupe
Todos:

y mi lengua en alabarte madre mía de Guadalupe.

 


 

Misterios Dolorosos

(Martes y Viernes)

 

Primer misterio:


La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní (Evangelio según San Marcos 14, 32-42)

 

Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos. "Quédense aquí, mientras yo voy a orar". Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse.


Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando". Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora. Y decía: "Abbá —Padre— todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".


Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: "Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora?
Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".


Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras. Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle. Volvió por tercera vez y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".

 

Segundo misterio:


La flagelación de Jesús, atado a la columna (Evangelio según San Marcos 15, 1- 15)

 

En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este lo interrogó: "¿Tú eres el rey de los judíos?" Jesús le respondió: "Tú lo dices".


Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él. Pilato lo interrogó nuevamente: "¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!"


Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato.
En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo.
Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición.


La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado. Pilato les dijo: "¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?" Él sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia.


Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. Pilato continuó diciendo: "¿Qué quieren que haga, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?"

 

Ellos gritaron de nuevo: ¡Crucifícalo!" Pilato les dijo: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Crucifícalo!" Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

 

Tercer misterio:


Jesús es coronado de espinas (Evangelio según San Marcos 15, 16-20)

 

Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo: "¡Salud, rey de los judíos!" Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.

 

Cuarto misterio:


Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario (Evangelio según San Juan 19, 17-22)

 

Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo, "Gólgota". Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio. Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la hizo poner sobre la cruz.


Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos"". Pilato respondió: "Lo escrito, escrito está".

 

Quinto misterio:


La crucifixión y muerte de Jesús (Evangelio según San Juan 19, 17-18; 23-30)

 

Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo, "Gólgota". Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio.


Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca".

 

Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.


Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: "Tengo sed".


Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.

 

Después de cada misterio se dice:

 

Guía:

Mi corazón en amarte eternamente se ocupe
Todos:

y mi lengua en alabarte madre mía de Guadalupe.

 


Misterios Luminosos
(Jueves)


Primer misterio:


El Bautismo de Jesús en el Jordán (Evangelio según San Mateo 3,13-17)

 

Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!"
Pero Jesús le respondió: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo". Y Juan se lo permitió.


Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".

 

Segundo misterio:


Las bodas de Caná (Evangelio según San Juan 2,11)

 

Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino".


Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga". Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.


Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde. "Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron.


El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento". Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.


Tercer misterio:


El anuncio del Reino de Dios (Evangelio según San Marcos 1,15)

 

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: "Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino".


Una voz grita en el desierto: "Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados".


Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

 

En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección".

 

En seguida el Espíritu lo llevó al desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían. Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".

 

Cuarto misterio:


La Transfiguración (Evangelio según San Mateo 17,1-2)

 

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.

 

Quinto misterio:

 

La Institución de la Eucaristía (Evangelio según San Mateo 26, 17-35)

 

El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?" Él respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle - El Maestro dice - Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos".


Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".


Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?" Él respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado; más le valdría no haber nacido!"


Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?" "Tú lo has dicho", le respondió Jesús. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo".


Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre".

 

Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".

 

Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás". Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces". Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

 

Después de cada misterio se dice:

 

Guía:

Mi corazón en amarte eternamente se ocupe
Todos:

Y mi lengua en alabarte madre mía de Guadalupe.

 

 

 

 

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