Oración A Santa Teresita Del Niño Jesus Por Los Sacerdotes
Santa Teresita del Niño Jesús, hoy alabo a Dios por las gracias que manifestó en ti, y te doy las gracias por haberle correspondido hasta el grado de convertirte en una gran santa.
Hoy también te quiero pedir por (Nombre Del Sacerdote) de ti aprendí a amar a los sacerdotes y a apreciar lo difícil que es su tarea, si tratan de hacerlo por sus propias fuerzas.
Te encomiendo en todo momento a este sacerdote que ha dedicado su vida a Dios y te pido que lo ayudes a vencer todos los obstáculos que él pudiera encontrar en su camino.
Ayúdalo en los momentos de tentación, ayúdalo a vencerlos en el instante. Enséñalo a amar a Dios como tu lo amas. Ayúdalo a ser un sacerdote santo y fiel, ayúdalo a ser un gran confesor.
Ven,ven,ven, no me importan tus pecados , no me importa tu debilidad, eres frágil y te amo así tal cual y te quiero ayudar.
Nadie en el mundo te ama tanto como yo a ti, mi corazón entristecido esta, pues tu no me quieres aceptar.
Por més que te llamo no me quieres escuchar,
ven querido amigo y dejate amar y consolar, pues no hay amor mas grande, que el que da la vida por los demas.
Déjate llevar hacia la claridad, pues tus sufrimientos yo los he de llevar, si tu me escuchas y te dejas amar, no me rechaces te amo y te quiero salvar.
Esto te dice tu amigo Jesús, tu amigo Jesús, tu amigo Jesús.
Ven! Ven! Ven!
Oración/Poema escrito por: Maria Graciela Balcorta Cuevas (México)
O glorioso patriarca San José, padre tutelar de Nuestro Señor Jesucristo, en este día te pido por (Nombre Del Sacerdote). El igual que tu fué tomado de entre los hombres para servir a Dios.
Ayúdalo a imitar tu gran fe, tu castidad perfecta, tu entrega total al servicio de Dios sin mirar las consecuencias, tu humildad, tu trabajo constante, tu pobreza, tu obediencia, todas tus virtudes y tu SI heroico.
Ayúdalo a imitarte a ti y a tu Hijo Jesús en todo. Ayúdalo a ser un buen sacerdote para los ojos de Dios, ayúdalo en su soledad y en sus momentos de tentación. Acompáñalo en todos los momentos difíciles de su vida y en sus momentos de alegría también.
Defiéndelo de todos los que quieren hacerle algún daño físico o moral, como defendiste a Nuestro Señor Jesucristo, hasta que llegue al Reino de los cielos a gozar contigo para siempre de la presencia de Dios nuestro Padre.